Lograr integrar en la obra el paisaje natural es el objetivo de la construcción de este conjunto de tres módulos de 45 a 65 m2. Cada módulo consta de una habitación, baño completo, estancia y cocina con terraza.
El desplante se realiza con el fin de salvar la mayor cantidad de árboles posibles, minimizando el impacto ambiental y creando espacios que respeten el contexto.
La alberca, que funciona como espejo de agua y elemento refrescante, conecta a las tres viviendas creando un espacio común.
Lleno de la sombra de los árboles y siguiendo las formas, ángulos y quiebres que ellos marcan, se aterriza este proyecto creando un fresco espacio.
El material en muros, techos y pisos destaca por su color cálido y neutro. El chukum, propio de la región es utilizado por sus propiedades impermeabilizantes y minimiza el agrietamiento. Su versatilidad permite utilizarlo tanto en interiores como en exteriores y junto con acabados de madera y piedra.